La primera granja de atún del Cantábrico comenzará este año su fase de pruebas

29 de enero de 2024

La primera granja marina de engorde de atún rojo que se instalará en el Cantábrico arrancará previsiblemente este año su andadura en la costa de Getaria (Gipuzkoa) con el inicio de una primera fase de pruebas.

Se trata de un proyecto pionero ya que debido a las condiciones del Cantábrico (menos favorables que las del Mediterráneo donde hasta ahora se ubican la mayoría de estas instalaciones), las jaulas de la nueva granja serán sumergibles, lo que permitirá sortear las dificultades creadas por el oleaje o posibles temporales.

Según han informado a EFE fuentes de la empresa Balfegó, promotora de esta explotación de acuicultura en la que también participa el centro de investigación marina Azti, la iniciativa ya ha superado todos los requisitos y sólo está pendiente de una autorización de la administración de Costas del Gobierno central por lo que previsiblemente podría contar con luz verde esta próxima primavera.

Artes de cerco

Entre otros trámites, la compañía ha recibido recientemente el visto bueno de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (Iccat) que ha autorizado que al menos una embarcación de la flota vasca de cebo pueda llevar a cabo labores de pesca con artes de cerco, un requisito necesario para la captura en vivo de los animales que luego serán engordados en la granja.

La explotación, que cuenta con un presupuesto de 2,1 millones de euros, consistirá en la instalación de dos jaulas circulares sumergibles de 50 metros de diámetro en cuyo interior engordarán los atunes capturados.

Según recoge el proyecto presentado al Gobierno Vasco, está previsto que los dos primeros años de actividad sirvan para testear y desarrollar la capacidad productiva de las instalaciones que a partir del tercer año podría rondar las 500 toneladas de atún, sin llegar a superar esta cifra.

Primera calidad

Se espera que el producto obtenido sea de “primerísima calidad” gastronómica, algo muy valorado en el “vasto” mercado asiático aunque también por el sector gastronómico vasco.

La compañía recuerda en su documento que el atún rojo es el más preciado de los túnidos y el más valorado en la cocina debido a su grasa infiltrada, su color rojo y su “sabor y textura inconfundibles”.

Por este motivo, esta previsto que una vez que los atunes sean introducidos en las jaulas, tras su captura en los meses de junio y julio, sean alimentados “cinco o seis días” a la semana exclusivamente con pescado azul, sin que “en ningún caso” se les administre compuestos procedentes de harinas o aceite de pescado, ni ningún tipo de aditivos ni medicamentos.

Tras unos meses de engorde, cuando se perciba que la calidad de los ejemplares ya resulta “adecuada”, serán sacrificados en octubre de forma “individualizada” para garantizar su “bienestar”, ya que en situaciones de “sufrimiento” la carne baja de calidad por la aparición de ácido láctico en los músculos, además de perjudicar “al color, la textura y la durabilidad del producto”.

Evisceración y refrigeración inmediata

El proyecto registrado por Itsas Balfego, la sociedad que explotará las instalaciones, detalla los ejemplares serán “eviscerados y refrigerados inmediatamente” tras su muerte con el fin de “reducir la temperatura corporal del animal lo antes posible y permitir una adecuada conservación y mantenimiento de la calidad”.

La principal novedad de esta granja de atunes instalada en el Cantábrico, un mar “poco favorable al desarrollo de la acuicultura en general”, será el uso de jaulas sumergibles que a diferencia de las flotantes instaladas en el Mediterráneo permitirán un proceso de inmersión de la instalación con el fin de evitar “los efectos del fuerte oleaje causado por los temporales de mar”.

Además, ante la previsión que los últimos meses del otoño y los meses de invierno las malas condiciones marítimas impidan transportar comida desde el puerto a las jaulas para alimentar a los atunes éstos sean sacrificados en octubre, tras haber sido capturados entre junio y julio.

En un primer momento, el proyecto prevé la creación de una docena de puestos de trabajo directos, otros nueve adicionales durante la campaña de pesca y de cinco más durante la fase de sacrificio.